Los Reyes Magos me trajeron un libro sobre Edmund Burke, aquél político y pensador cuya frase más conocida es "para que triunfe el mal sólo hace falta que los buenos no hagan nada". La frase encierra una gran sabiduria y además provoca que los "revolucionarios" de hoy, laicistas y relativistas, se abran las venas figuradamente hablando. Ya se sabe que la máxima de los "progres" es que no existen ni el bien ni el mal, es decir, que sólo vale aquello que dice la mayoría ..... cuando coincide con lo que ellos creen claro.
El libro, que ya he leído, se titula "Edmund Burke. Redescubriendo a un genio" y su autor es Russell Kirk. Burke vivió en la Inglaterra del siglo XVIII y entre sus muchas hazañas destaca que gracias a él, Inglaterra no fue pasto del fuego revolucionario de los jacobinos y eludió las consecuencias ideológicas de la Revolución francesa a la que denominaba "ideología armada".
Ya se sabe que las revoluciones, por definición buscan hacer tabla rasa del orden, la historia y la naturaleza de las cosas sustituyéndolas por la voz del pueblo. Los medios incluyen pasar por cuchillo a quién no está de acuerdo o es un obstáculo para los fines revolucionarios y el resultado es el terror y el desastre. Al final el negocio es para los fabricantes de guillotinas.
Revoluciones con igual final las hemos sufrido en el S. XX gracias a las experiencias comunistas y nazis en las que el patrón se repite: construir una nueva sociedad volando lo anterior. En la actualidad también hay experimentos ideológicos para construir una nueva sociedad en la que todo es paz y armonía, "flower power"... mientras se esté de acuerdo con los postulados al uso claro.
Como dice Burke, la historia se hace paso a paso construyendo sobre lo que han hecho nuestros antepasados y no privando de ello a nuestros descendientes. Afirmaba que los hombres no deben aventurarse a comerciar con el minúsculo capital de su racionalidad, sino que deben venerar aquello que no llegan a entender y adherirse a la sabiduria de sus antepasados, a la experiencia sabiamente filtrada de la especia humana
Hay que reformar y mejorar, claro que sí, pero pretender arreglar mi piso tirando la casa abajo no está bien, sobre todo si también destrozo los pisos vecinos.



























