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Matrimonio

Entrevista en el semanario Alba

Hoy el semanario Alba publica una entrevista que me hicieron con motivo de la publicación de mi primer libro sobre el matrimonio, "Más allá del sí, te quiero". Podéis leerla pinchando aquí, también la he puesto en el lateral derecho del blog.

Así es como debería ser

Mc_cartney_2  Me encanta la música de los 60 y 70. Siendo así no podía ser de otra manera que mis favoritos sean los Beatles, lo siento por los fans de los Rolling pero nunca pude con ellos. Los fans de los chicos de Liverpool siempre hemos tenido nuestro favorito, en mi caso Paul Mc Cartney. Le seguí en su etapa de The Wings y después en su carrera en solitario. Siempre se ha caracterizado por su vida "normal" alejada de los escándalos, por eso no me gusta verle ahora aparecer en los medios con motivo de su divorcio.

Vayamos al meollo de mi post de hoy que no tiene nada que ver con la música ni con los Beatles. En varias ocasiones he escrito sobre lo que considero que caracteriza al hombre moderno, la esclavitud del momento y las circunstancias.

Cualquier referencia al pasado se tacha de tradicional y, por ende, de retrógrada y represora. Esta manera de pensar hace que se viva sin tener en cuenta las experiencias pasadas, pareciera que el hombre acaba de aparecer sobre la tierra, que nunca hubo nada antes. Esto hace que el relativismo esté a la orden del día y que sea más fácil caer en el individualismo y por tanto en la manipulación.

Hace unos días oí la banda sonora de la pelicula "La casa del lago" una de cuyas canciones ("This never happened before") es interpretada por Paul. Me fijé en una frase: "This is the way it should be" (Así es como debería ser) y pensé en lo importante que es saber como deben ser las cosas para intentar hacerlas lo mejor posible. Ya sé que esto choca frontalmente con el pensamiento dominante que nos impone actuar sobre la marcha dejándonos llevar de las emociones.

La idea sirve para muchos aspectos de la vida, por ejemplo, el matrimonio. Buscar los orígenes del matrimonio en general y del nuestro en particular puede ser útil para intentar hacer las cosas "como deberían ser".

"Prometo serte fiel"

Fidelidad_2 Hace unos días asistí a una boda y me fijé en una frase que se dicen los novios: "prometo serte fiel". Esa es la afirmación que hombre y mujer se hacen al contraer matrimonio; no se dicen "prometo sentir siempre lo que siento ahora". Esta idea me parece nuclear para entender y construir un matrimonio. Prometer fidelidad es sinónimo de esperanza, de libertad, de querer querer al otro. Supone entregar incondicionalmente el futuro y construir juntos la historia.

Lo que se siente es pasajero, cambia y en muchos casos no se es dueño de esas variaciones que dependen de factores externos. Se trata de una promesa imposible de cumplir, es más, me parece antihumana. ¿Cómo obligar a alguien a sentir lo que no siente? ¡que absurdo!.

Sin embargo ser fiel es algo muy humano, muy natural y...... muy posible. Depende en gran medida de creerse capaz de cumplir, de estar convencido y de ser consecuente cada día. Mañana escribiré más sobre la fidelidad.

"Los gobiernos no salvan al mundo, el matrimonio sí"

"Los gobiernos no salvan al mundo, el matrimonio sí" es el titular de una entrevista que me hicieron recientemente en México y que se publicó la semana pasada. El titular es obra de la periodista y recoge muy bien lo que quise decir.

Todos anhelamos un mundo mejor, lo llevamos inscrito en el alma; sin embargo la tentación consiste en pensar que eso depende de otros, de los gobiernos, los políticos, las instituciones. El mundo será mejor en la medida en que cada uno lo sea en su vida personal, familiar y social. Por eso creo que quienes cambian el mundo son las personas, los matrimonios, las familias.

Si quieres leer la entrevista pincha aquí

¿Hay que entrenar la fidelidad?

Hoy en vez de escribir os invito a escuchar la tertulia radiofónica de Ondavoz en la que he participado esta mañana. El tema es muy interesante: ¿Hay que entrenar la fidelidad?. Pinchando aquí la podeis oir.

Diagnóstico del matrimonio (y III)

ImagesReconozco que me he metido en un buen barrizal. Intentar diagnosticar los motivos de la crisis del matrimonio y la familia en unos breves comentarios se me antoja una temeridad y una osadía por mi parte. De todas maneras pienso que hay ideas que son clave para llegar al fondo de la cuestión e intentar ver un poco de luz. Espero que les sean útiles a algún lector.

Pensemos qué es lo que caracteriza al matrimonio y la familia, no pensemos en matrimonios o familias concretas y conocidos sino en la idea, el concepto. El matrimonio y la familia es aquel lugar donde alguien nos espera más allá de fracasos y temores humanos. Como ya he repetido en otras ocasiones en Ser Audaces, en la familia somos queridos y aceptados independientemente de lo que hagamos o seamos. Somos queridos y queremos de manera incondicional y es ahí dónde experimentamos lo liberador y grande que es el amor verdadero. Nadie nos ama y acepta como el cónyuge (recuerda: prometo amarte en lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida), nuestros padres o nuestros hijos.

Las estadísticas muestran un año tras otro que la gran mayoría de personas situan la familia como lo más querido, lo que les hace más felices. Pongan en el buscador de google las palabras "encuesta familia y felicidad" y verán el resultado. 

Pero es que, independientemente de encuestas, la familia constituye el lugar ideal para que se den elementos tan fundamentales de la vida humana como son la fidelidad, la disponibilidad y la confianza. Quienes mejor pueden educar a los hijos son los padres, y no porque estén mejor o peor preparados sino porque les aman de manera incondicional. La base que necesita el ser humano para crecer y desarrollarse es la seguridad de saberse aceptado, querido y exigido.

La unión y el amor incondicional de un hombre y una mujer es tan fuerte que genera vida y no hay nada que de tanta seguridad como el saber que existes por amor, que no eres un verso suelto, que no apareciste de repente. Es cierto que hay personas que no han experimentado esto, pero se puede afirmar sin duda que el corazón humano lo añora.

Lo fundamental en el matrimonio son la entrega, el amor, la relación de personas. Asuntos como los roles de marido y mujer, trabajar en casa o fuera y tantos etceteras son aspectos coyunturales que no afectan al fundamento y que, de hecho, varian con el tiempo. Lo que nunca cambia es lo radical: el amor y la entrega al otro.   

El origen de los fracasos matrimoniales, de la violencia doméstica, de los desencuentros, del bajo número de niños y de tantas otras calamidades no está en lo coyuntural sino en la dificultad del hombre actual para establecer relaciones personales y estables.

El diagnóstico sobre la enfermedad que afecta al matrimonio y la familia se sitúa en el ámbito personal, lo que Charles Taylor ha denominado individualismo atomista. Es este virus el causante de la enfermedad, y los síntomas los mencionados en el parrafo anterior.

Sólo rompiendo el caparazón del individualismo existe una posibilidad real de responder para poder así curar la enfermedad. Es necesaria una apertura a la verdad original que nos aporta la relación con otras personas. Es fundamental "volver en sí" y fomentar la esperanza de que existe un lugar donde identificarse como hijo y no como siervo al que se le valora por una simple función que realiza.

Muchas de las ideas que he expuesto son fruto de la lectura y meditación de un libro que considero fundamental para el tema tratado, "El corazón de la familia" del profesor Juan José Pérez-Soba.

Pienso que la cura de la enfermedad pasa por creer que lo mejor es posible y que está por llegar, que no todo vale lo mismo y que merece la pena darse por amor.

Finalizo los tres posts que he escrito esta semana sobre "diagnóstico del matrimonio" con un recuerdo de Juan Pablo II que el profesor Pérez-Soba cita al principio de su libro:  "entonces, con un murmullo que podía ser un pensar en voz baja o mejor un coloquio contemplativo con Dios, el Santo Padre dijo: la tragedia del hombre de hoy es que se ha olvidado de quién es: ya no sabe más quién es"

Diagnóstico del matrimonio (II)

El dolor y la fiebre son síntomas de que algo marcha mal. Es cierto que muchas veces el tratamiento consiste simplemente en atacar los síntomas, pero esto sólo se debe hacer cuando la enfermedad ha sido diagnosticada y es "benigna" y pasajera. El dolor y la fiebre pueden ser síntomas de una enfermedad grave y por ello no bastará con aliviarlos sino que habrá que ir a la raíz del mal.

Me sirve este símil para abordar la denominada crísis del matrimonio y la familia. Es un hecho incuestionable que está aumentando el número de divorcios, que disminuye el número de matrimonios y aumenta el de las relaciones de hecho, que se tienen menos hijos, que se está menos tiempo en casa y más en el trabajo, etc, etc...

Afirmar esto es sencillamente constatar que existen una serie de síntomas alrededor de la familia que nos llevan a poder afirmar que existe un problema, que las cosas no están yendo bien. Como en el caso de la enfermedad, se puede optar por intentar atajar los síntomas: liberalizando el divorcio, igualando el matrimonio con cualquier tipo de convivencia, dando una propinilla de 2.500 euros por tener un hijo, aumentando el número de guarderías y el horario de escuelas abiertas para que los padres puedan estar más tiempo en el trabajo (seguirán estando poco en casa). O se puede ser responsable y serio, olvidarse de prejuicios ideológicos y sociales y buscar el origen real de la crisis para intentar solucionarla; suponiendo que lo que se quiera, de verdad, es solucionarla.

Diagnóstico del matrimonio (I)

Caehsw2fcaa5oq0ecazune3pcaicb3zvca3No tengo conocimientos de medicina, pero el sentido común me indica que para poder curar una enfermedad hace falta hacer un buen diagnóstico. Actuar dejándose llevar sólo por los síntomas o por lo que quiere el paciente, puede llevar al enfermo a un final catastrófico.

El año pasado tuve la suerte de pasar por el IESE, una escuela de negocios de gran prestigio. Durante el curso nos transmitieron la importancia de la "toma de decisiones", y no sólo en el mundo empresarial. Nos facilitaron herramientas para  intentar tomar siempre la mejor. Me quedó muy claro que para tomar una decisión hace falta un estudio serio y profundo adaptado a la naturaleza e importancia de la decisión a tomar. Repito, serio y profundo.

En ninguna de las dos situaciones que he planteado, medicina y empresa, se le ocurriría a nadie sensato tomar una decisión de manera superficial dejándose llevar, por ejemplo, por los sentimientos o las corrientes de opinión dominantes en la sociedad.

Pienso que hasta aquí puede haber un acuerdo bastante generalizado. Mañana escribiré sobre este mismo asunto, diagnóstico y toma de decisones, referido al matrimonio.

Maneras de entender el matrimonio

Existen diversas maneras de entender el matrimonio. Hoy me centraré en dos: el matrimonio como contrato y el matrimonio como alianza. No quisiera ofender a nadie pero me parece que cuando se entiende como contrato, en el fondo lo que se hace es firmar un acuerdo de derechos y deberes. En este caso, la tendencia natural del hombre, entendido de manera genérica como ser humano, es conseguir el máximo de derechos y ásumir el mínimo de deberes. En esta situación es dificil vivir el amor verdadero. El contrato dura mientras dura el enamoramiento, cuando los aires ya no soplan a favor, se deshace.

Esta idea está muy extendida en nuestra sociedad, por ello no me extraña nada que el matrimonio esté tan desconsiderado y devaluado.

La otra manera de entenderlo, el matrimonio como alianza, supone la entrega incondicional al otro. Si, ya se que esto suena arcaico y primitivo. No corren buenos tiempos para el compromiso. Sin embargo sólo cuando se concibe de esta manera se está en condiciones de darse y de estar dispuesto a asumir los gozos y las tristezas que indefectiblemente acompañan a la vida en general, no solo a la matrimonial.

El exito en el matrimonio, aunque parezca una perogrullada, comienza por el principio; cuando los dos están dispuestos a darse sin reservas el uno al otro. Y esto se puede, por lo menos, intuir.

Una reflexión para no creyentes

Cardhbd3ca2srcu5cawnui1tcaxxwn4bcapLa multitudinaria concentración de familias cristianas que se celebró el 30 de diciembre en Madrid ha dado mucho que hablar. Los politicos de izquierdas y quienes se denominan progresistas y laicos han acusado a los convocantes y asistentes de todo menos de guapos.

Hace algunos días escribí sobre el matrimonio civil. Creo que hoy, muchas personas no creyentes debieran estar muy enfadadas, pero no con la Iglesia católica, sino con los llamados "laicos", con los supuestos defensores de la sociedad civil. Que a estas alturas la única institución que defiende el Matrimonio y la Familia naturales sea la Iglesia debiera hacer pensar a más de uno.

¿Es que hace falta ser católico para creer que el matrimonio es la unión de un hombre y una mujer?, ¿No puede una persona no creyente creer que el mejor lugar para que nazcan niños es el que forman un hombre y una mujer que se quieren y que han prometido amarse siempre?.

Llegados a esta situación, a la jerarquia de la Iglesia sólo se le puede culpar de ser consecuente y cumplir con su deber defendiendo el matrimonio natural, que coincide con el cristiano. Son los poderes públicos los culpables de que, a fuerza de distorsionarlo y forzarlo, el matrimonio natural civil sea cada vez algo más vacio e incongruente.

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Entrevista en La tarde con Cristina en COPE

Entrevista en semanario Alba

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"Los gobiernos no salvan al mundo ..."

Entrevista en Revista Época

Entrevista en La Estrella Polar de COPE

Entrevista de Alfredo Urdaci en La Gaceta

Entrevista en Escritos Arvo

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