La situación actual del matrimonio se asemeja bastante a la imagen que reflejamos si nos miramos en un espejo roto. Nuestro rostro se descompone en distintas fracciones y, aunque seamos capaces de reconocernos, la imagen no es la real.
Así, el matrimonio aparece en la cultura actual fraccionado en partes que lo componen pero que no son el todo. La imagen que del matrimonio se refleja en el espejo roto se compone de los sentimientos de un hombre y una mujer, de su compromiso a través de un contrato, del amor de entrega, del deseo de continuidad en los hijos y sin embargo ninguna de estas partes por sí solas es matrimonio.
Me viene a la mente esta idea después de leer un resumen de la conferencia que el profesor Martinez de Aguirre pronunció en un reciente congreso sobre la Familia y que se recogen en aceprensa. De sus consideraciones sobre el matrimonio visto desde el punto de vista de su especialidad, el Derecho, resalto una serie de ideas nucleares.
El Derecho da relevancia jurídica al matrimonio y a la familia por tener que regular una estructura antropológica objetiva y no por el deseo psicológico de las personas. Es decir, al Derecho le preocupa bastante poco lo relacionado con los sentimientos y los deseos, se mueve en la esfera de la organización social y de su regulación.
Por ello, no basta con que dos personas se quieran o que vivan juntas para que el Derecho regule esa relación. El amor de dos personas o los sentimientos que les embargan son de nulo interés social o jurídico. Personalmente me parece gravísimo que el Estado regule y de carta de naturaleza jurídica a temas de alcoba.
El interés social de la Familia radica en que posibilita la existencia y socialización de nuevos ciudadanos. A la comunidad le interesa el orden y estructura que el matrimonio procura para de esa manera garantizar la protección de los menores y las relaciones que se producen.
Si existe interés en que otro tipo de relaciones afectivas sean reguladas jurídicamente el camino no es la equiparación de éstas con el matrimonio sino su estudio particular y adaptación en función de su interés social.
Como se ve el debate sobre el matrimonio y la familia lejos de estar cerrado permanece muy abierto aunque algunos se empeñen en negarlo.
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