Las dudas sobre la sostenibilidad del Estado de bienestar no son algo que haya aparecido en estos momentos de crisis, desde hace años se vienen planteando dudas sobre la viabilidad de seguir manteniendo este modelo. Cuantas más areas abarca el Estado en estas materias, más alta es la expectativa de los ciudadanos y mayor el malestar y preocupación ante un futuro incierto.
Creo que es un error dejar únicamente en manos del Estado estos temas. Ocurre como en el caso de los paises subdesarrollados cuando las ayudas no sirven para que ellos asuman responsabilidades sino simplemente para satisfacer sus necesidades. Alrededor de esta situación se genera una ambiente de personas pasivas que sólo esperan que les den.
No quiero decir con esto que considere que el Estado no intervenga en garantizar unos mínimos, lo que afirmo es que un Estado omnipotente interviene en exceso en la vida de las personas y termina acabando con la iniciativa y el sentido de la responsabilidad personal.
Existe la creencia general de que el Estado es garantía absoluta de bienestar, yo no creo que sea así. Sólo existe una institución que puede garantizar el bienestar de las personas y ésta es la Familia. Las personas nos sentimos bien cuando nos sentimos queridos, apoyados, cuando sabemos que podemos recurrir a nuestros padres, hermanos, tios o primos en caso de problemas y que, a su vez, podemos ayudar a otros.
El único tipo de Estado que garantiza la sociedad del bienestar es aquel basado en familias fuertes y cohesionadas. O ¿alguien piensa que las altas tasas de paro, alrededor del veinticinco por ciento, en la España de los `80 no degeneraron en revueltas sociales gracias únicamente al seguro de desempleo?. El principal factor de estabilidad fueron las familias y el apoyo que sus miembros se dieron.
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