No cabe duda de que el fallo de la sentencia del Tribunal Supremo en contra del derecho de los padres a la objeción de conciencia en el caso de Educación para la Ciudadanía es, en primera lectura, un varapalo a los padres y un apoyo a las tesis del gobierno.
Véase que he escrito fallo de la sentencia y no sentencia ya que el contenido de esta no se conocerá hasta que esté redactada dentro de una o dos semanas, y pudiera contener alguna sorpresa en cuanto a los contenidos de la asignatura. No sería de extrañar, por ejemplo, que se pidiera al gobierno que retirara los aspectos más controvertidos y que son los que nos han llevado a los padres a objetar.
Nadie se ha negado a que a sus hijos se les transmitan valores como la igualdad de las personas, el rechazo de la violencia, la dignidad de la mujer y otros principios universalmente aceptados. Son los contenidos que imponen principios morales y maneras de concebir la vida los que son rechazados.
Si fuera cierto que el gobierno pretende educar en los principios constitucionales debiera incluirse en la materia curricular, por ejemplo, el estudio de los primeros artículos de la Constitución que se refieren a la unidad de España y a su indisolubilidad o la jurisprudencia del constitucional que define al feto como sujeto de derechos.
¿Que camino queda ahora? Ya se ha anunciado la interposición de un recurso ante el Tribunal Constitucional y si fuera menester ante el de Derechos Humanos de Estrasburgo. Hablando en el corto plazo, los padres debemos vigilar el contenido de los libros de texto de nuestros hijos y denunciar judicialmente lo que consideremos que atenta a nuestros derechos. Y vamos a esperar a leer la sentencia completa para hacer un juicio más profundo.
Un gobierno serio, responsable y que crea en la libertad estaría preocupado por la situación que ha creado y llamaría a las partes para acercar posturas, quizás cuando se conozca el contenido de la sentencia se vea obligado a hacerlo. En cualquier caso, la libertad se gana cada día por lo que la lucha por ella sigue.