Es humano querer curar las enfermedades e intentar evitar el sufrimiento y el dolor. Sin embargo, como afirma la doctora Castilla de Cortazar "los buenos deseos no justifican cualquier técnica médica"
En la última semana he leído en distintas publicaciones la opinión de tres cientificos españoles de primera linea que coinciden al valorar la investigación con células madre embrionarias y con células madre adultas, se trata de López Moratalla, Lombela y la citada Castilla de Cortazar.
Existe una gran desinformación, cuando no manipulación, de una gran mayoría de personas que se alimenta exclusivamente de titulares de prensa y programas de ocio de tv en lo referente al uso de la ciencia para curar enfermedades.
No es lo mismo experimentar con células embrionarias que hacerlo con células adultas. La primera requiere utilizar un embrión humano para experimentar con él, mientras que hacerlo con células madre adultas supone hacerlo con tejidos y células de personas adultas. Se trata por tanto de casos muy distintos.
Lombela afirmaba hace unos días que en la comunidad científica no hay ninguna duda de que el futuro son las células adultas y que por tanto no hay ningún debate, Castilla aportaba el dato de que de 2.250 ensayos clínicos que se están haciendo en todo el mundo tan sólo 2 utilizan células de embriones.
Con gran despliegue de medios Obama firmaba hace unos días la autorización para experimentar con células embrionarias. Al hilo de los datos que aporto no tienen ningún sentido cientifico seguir investigando con ellas. ¿Porqué entonces se aplaude esta decisión desde determinados sectores?
No conozco la respuesta exacta, pero no hay que ser un detective para darse cuenta de que son los mismos que defienden el aborto, la eutanasia o las técnicas de reproducción asitida. El negocio que hay montado alrededor del aborto, los embriones congelados sobrantes de FIV y los fetos abortados pone los pelos de punta.
Intuyo que también en el mundo de la ciencia se libra una batalla crucial entre la ciencia al servicio del sentido común y del hombre y la ciencia utilizada como ideología que considera al hombre poco más que un amasijo de células. La ciencia y por tanto la cultura de la vida terminarán imponiendo la cordura aunque para millones de seres humanos será tarde.