Aunque algunos se empeñen en hacer creer a los niños y adolescentes que el sexo es algo trivial, inocente y divertido, la realidad es mucho más compleja de lo que les dicen. Para que unas relaciones sexuales sean humanas no basta con que quienes las mantengan sean humanos; es necesario que entren en juego no sólo los cuerpos sino todo aquello intrinseco a las personas: sentimientos, afectos, racionalidad, entrega, compromiso, libertad.
Cuando esto no es así, aunque sean dos personas las que se relacionan, su contacto se limita a lo animal, al puro instinto. Las consecuencias de ese comportamiento afectan a toda la persona y no la deja indiferente: sensación de haber sido utilizado o de haber utilizado al otro, posibles contagios de enfermedades, embarazos, aborto.
A los poderes públicos parece importarles sólo el aspecto sanitario de la cuestión, y aún así, en ese campo lo hacen mal. Las campañas de sexo seguro invitan a la promiscuidad al asegurar que hay determinadas maneras que garantizan que no habrá consecuencias. Aparte de ser una falacia, a mayor número de relaciones mayores posibilidades de contagios y embarazos, las campañas del denominado "sexo seguro" obvian el aspecto propiamente humano de las relaciones sexuales.
La sexualidad humana engloba el sentimiento, la pasión pero también la responsabilidad y el compromiso. Por eso las campañas como la que el Ministerio de Sanidad acaba de poner en marcha, además de ser zafia y vulgar, seguramente contribuirá a que el número de enfermedades de transmisión sexual, el número de embarazos no deseados y también el abortos siga aumentando.
No creo que me equivoque si afirmo que la mayoría de los jovenes y adolescentes ni quieren y ni necesitan una sociedad que les trate como "troncos" o "colegas" invitándoles a la mediocridad y a dejarse llevar de las hormonas, sino que les proponga metas altas que les ayuden a dar lo mejor de sí. La mejor manera de luchar contra las ETS, los embarazos no deseados y el aborto pasa por fomentar la responsabilidad y el valor de la espera.