Una encuesta publicada ayer por La Vanguardia confirma el vuelco social que se ha producido ante el drama del aborto. Hemos pasado del apoyo o la indiferencia de una mayoría, al rechazo cada vez más numeroso. Muchas pueden ser las razones de este vuelco, yo me centraré en dos.
En clave política creo que la sociedad española ha estado anestesiada ante el drama de cien mil niños asesinados cada año así como de miles de mujeres destrozadas. Los ocho años de gobierno del Partido Popular sirvieron para apuntalar esa amnesia colectiva, la consigna parecía ser no tocar el asunto en ningún aspecto aunque los responsables políticos eran conscientes de la barbaridad que se consentía.
En los últimos años, la radicalización ideológica del gobierno ha despertado esa conciencia dormida, es demasiado grave lo que está ocurriendo y lo que pretenden.
En clave social, debemos reconocer la admirable labor del movimiento ciudadano articulado en torno al
Foro Español de la Familia. Su labor de los últimos años para concienciar a la sociedad y la acción legislativa (ILP) están consiguiendo el objetivo, y la
labor de las distintas asociaciones provida han conseguido, gota a gota, hacer calar en amplias capas de la sociedad la idea de que frente al aborto hay que presentar soluciones positivas y practicas de apoyo a las mujeres embarazadas. La realidad demuestra que tan sólo los provida se preocupan de verdad de las mujeres con problemas, a los radicales les preocupan más los dogmas políticos.
Se acerca la fecha de la manifestación por la vida convocada en Madrid para el
17 de octubre. La batalla por el derecho fundamental a la vida se antoja larga todavía, pero sin duda hay "brotes verdes" que animan a la esperanza.
Es una gran verdad. Me atrevo a añadir algunas causas, la primera confluía ya en los movimientos provida: el apoyo científico al reconocimiento del embrión como vida humana -que no una vaca ni un gato- impulsado denodadamente por Jerôme Lejeune y seguido por numerosos biólogos; la calidad de las ecografías donde la gente podía ver con toda claridad al ser humano que allí se albergaba. Y, últimamente, la cristalización política de toda esta mentalidad ecohumana llevada a cabo por el partido FAMILIA Y VIDA.
Desde luego entre todos se ha ganado una batalla : allí hay vida y esa vida es un ser humano con identidad propia independiente de la de la madre, hasta con sus particulares huellas dactilares. Todos hemos sido embriones y lo único que se necesita es tiempo para desarrollarse. De hecho hay culturas que celebran los años desde el momento que la madre quedó embarazada. Da que pensar.
Publicado por: Isabel Díaz Figueras | 08/10/09 en 13:50