Es cierto que hay mucho escepticismo sobre el matrimonio, de hecho cada vez menos personas se comprometen a través del matrimonio y aumenta el número de quienes simplemente conviven. Una lectura simplona y superficial de este hecho nos puede llevar a pensar que los hombres y las mujeres "pasan" de matrimonio.
¿Que pasaría si pudiéramos garantizar a las parejas que firmando en un papel serían felices y que el otro le querría toda la vida? ¿Alguien cree que habría muchos que renunciarían? Me da la impresión de que muchas personas no creen que sea posible tener a alguien que te quiera toda la vida. No es que no crean en la belleza de un amor fiel, sino que no lo consideran posible para ellos.
Estamos nuevamente, lo he escrito tantas veces, ante el rey de nuestro tiempo: el escepticismo. Admiramos el amor, la entrega y el sacrificio pero no lo creemos posible para nosotros. Preferimos que el listón esté muy bajo para no tener que esforzarnos para superarlo, no nos damos cuenta de que cuanto más bajo está, menos nos esforzamos y más se abaja. ¿A quién no le gusta tener a alguien que le quiera y a quien querer toda la vida?
Otro análisis interesante es el de Zygmunt Bauman acerca de la fragilidad de los vínculos humanos (libro Amor líquido): La dificultad de "amar para siempre" en la sociedad actual la atribuye al síndrome consumista: "El consumo como metro de todas nuestras acciones no favorece la lealtad y nuestra dedicación al otro. Al contrario, está pensado para pasar de un deseo al otro, para apagar rápidamente los viejos y dejar sitio a otros nuevos. La cláusula de la sociedad de consumo ‘si no queda satisfecho le devolvemos el dinero’ se ha convertido en el paradigma de toda relación".
Publicado por: logos | 07/10/09 en 10:27