Hace exactamente un año, el veinte de julio de 2008, escribí un post que titulé "Otra manera de educar la afectividad y la sexualidad". Los lamentables sucesos de estos días me hacen recuperarlo:
A pesar de los repetidos fracasos que las campañas de sexo seguro experimentan una y otra vez, gobiernos como el español prefieren mantener sus posiciones ideológicas basadas en el individualismo, la exagerada entronización de supuestos derechos individuales y la nula apelación a la responsabilidad social de los adolescentes.
Muchos padres, por falta de formación o de tiempo, dejan la educación de la afectividad de sus hijos en manos de profesionales que en la mayoría de los casos se limitan a dar unas clases de biología. La infancia cada vez se acorta más merced a una sociedad en la que el sexo lo engulle casi todo. Indudablemente la industria del sexo es un buen negocio no sujeto a los vaivenes del ladrillo.
Las campañas de educación sexual no van a la raiz del asunto. Se quedan en meras técnicas para evitar en la medida de lo posible las consecuencias de comportamientos irresponsables. El llamado "sexo seguro" es una falacia que nadie, desde una postura de honradez intelectual, puede defender. Una educación sexual humana pasa por respetar los tiempos de la infancia, sacar el sexo de los circuitos comerciales y poner un mayor enfasis en la responsabilidad personal de los adolescentes.
Pinchando aquí encontrarán amplia información e ideas para educar la afectividad y la sexualidad de otra manera.
Isabel las gracias se las doy yo por dejar comentarios tan interesantes. Coincido con su comentario y siguiendo con el cine frances y las virtudes, le recomiendo una preciosa pelicula titulada "Tu eres guapo", el tema de la virtud, de la bondad y el amor quedan muy bien planteados. La verdad es que el buen cine es como una medicina que puede curar muchas heridas, poder ver una pelicula que te provoca una sonrisa, por supuesto no de esceptico, casi continua es una bendicion. Me encanta ese tipo de peliculas y libros, sencillos y humanos. Siguiendo con las recomendaciones, le sugiero "Rosa Krüger" una estupenda novela que merece la pena aunque solo fuera por una frase en la que el protagonista afirma que su amor a Rosa le hace querer ser bueno. Creo que esa es una de las bases fundamentales de una buena educacion y de la vida, querer hacer las cosas por amor. Saludos, Anibal
Publicado por: Anibal | 26 julio 2009 en 23:12
Gracias a usted por la atención que me ha prestado. La palabra diálogo la usé en sentido lato. En toda película existe un "diálogo" entre autor y público. Creo que la que le mencioné es una muestra de comprensión que va a la raíz de los problemas. El hombre fuerte o virtuoso no es sólo el convencido sino el que resiste. Las ideas ayudan, pero si van desligadas del amor también sirven para "vencer" o doblegar al otro. Hay que ver cómo se transmiten. Es cuestión de actitudes. Ése era mi mensaje. ¡Ah!, disculpe si, con las prisas, se me colaron faltas de ortografía o sintaxis. Saludos cordiales y gracias de nuevo.
Publicado por: Isabel Díaz | 25 julio 2009 en 11:25
Estimada Isabel, coincido al cien por cien con lo que dice al principio de su comentario, y es precisamente eso lo que nos hace fuertes ante el león que ruge. Vi la película que me dice pero no me fijé en ese diálogo, lo buscaré. Saludos y gracias por sus comentarios, Anibal
Publicado por: Anibal | 23 julio 2009 en 16:51
Sr. Cuevas, yo no sólo estoy convencida de que el bien existe y lucho por él sino que temo a Dios y afortunadamente también creo en su misericordia. La pena es que también tengo experiencia del enemigo que nos rodea como el león rugiente. Si no la ha visto, le recomiendo una comedia de gran éxito, "Bienvenidos al Norte", en el que encontrará un hermoso diálogo sobre tópicos, apariencias y la debilidad y comprenderá por qué hay gente que tiene miedo de relacionarse con según quién.
Saludos cordiales
Isabel Díaz
Publicado por: Isabel Díaz Figueras | 23 julio 2009 en 14:48
María, ese tipo de dogmas se rompen con el sentido común y el uso de la razón. Esa es la batalla que hay que dar, saludos, Anibal
Publicado por: Anibal | 23 julio 2009 en 14:14
Isabel, en cierta ocasión oí que la fortaleza es la virtud de los convencidos, y una de las más importantes que debemos vivir los padres. Hay que formarse, relacionarse con gente que piensa como tu y saber compaginar el cariño con la exigencia; educar bien a los hijos es "trabajoso" pero posible. No permitas nunca que te hagan caer en la mediocridad, el bien existe y merece la pena luchar por llegar a él. Saludos, Anibal
Publicado por: Anibal | 23 julio 2009 en 14:13
como siempre muchas gracias José, la experiencia práctica de personas como tú es lo más válido. Anibal
Publicado por: Anibal | 23 julio 2009 en 14:10
Efectivamente, llevo años repitiendo que no existe el sexo seguro. Aún suponiendo que no tuviera consecuencias físicas, siempre quedan las psicológicas que afectan muy especialmente a los adolescentes. Sin embargo, esa idea se acepta como un dogma.
Publicado por: María | 23 julio 2009 en 12:19
Gracias por el link y el artículo. No es para menos. Lo preocupante de los sucesos de los últimos días, es que puedan ir a más. Precisamente porque uno siente que, por más que libre la batalla de las ideas, como usted dice, incluso en la propia casa, vienen sesenta con la contraria... y peor aún con el ejemplo.
La sociedad ha pactado con el mal menor y con el silencio o con la mentira descarada. Cualquier cosa es mejor que la verdad, puesto que según ellos "traumatizaría a los jóvenes".
Ya se sabe, en el mundo de los lujuriosos (débiles), no están de moda los castos (virtuosos).-¡Al menos que admitan que hay quien lucha por serlo, que la virtud, no se adquiere de la noche a la mañana!
Si intentas ser bueno, te llaman tonto. Puede incluso que no te crean, que te calumnien, que duden de ti ... Si consiguen que te tambalees, ya eres de los suyos. Es la táctica del perverso. Y lo que vence a muchos. Pero ¿quién se pone a su lado?
Sigue habiendo actitudes farisaicas que critican y se escandalizan según a quien ven con quién.
Y como ya no educan sólo los padres, sino el conjunto de la sociedad, los chavales van desorientados y ya no saben a quién creer. No tienen conciencia de lo que hacen, o si la tienen la han anestesiado. ¿Qué quiere que le diga? Me dan sudores fríos sólo de pensarlo.
Publicado por: Isabel Díaz Figueras | 23 julio 2009 en 11:12
No sé si decirte que tenías y tienes toda la razón, porque me dirás, como otras veces, que te acostumbro mal. Pero he de decir lo que pienso: suscribo todo lo que hoy dices, como pedagogo, como padre y como persona.
Publicado por: José Sáez | 23 julio 2009 en 10:35