Mi experiencia personal me indica que hay personas prefieren oír hablar de valores antes que de virtudes; he llegado a la conclusión de que en la mayoría de los casos lo que se denominan valores no complican la vida, uno simplemente se adhiere a ellos y poco más. Sin embargo las virtudes suponen una lucha personal que pocos están dispuestos a asumir.
Max Scheler publicó un estudio titulado
Rehabilitación de la virtud. En él afirmaba que había descubierto en el ser humano contemporáneo una actitud espiritual contraria a la virtud hasta llegar a lo que denominaba
resentimiento. El origen de este
resentimiento lo situaba en que vivir la virtud supone un mayor esfuerzo de la voluntad, algo que a muchos les espanta.
Afirmaba Scheler que con el fin de librarse de esa "obligación", incluso para convencerse de su inexistencia; la persona llega a disminuir o negar su importancia considerandolo incluso como un mal. La posmodernidad presenta la virtud como algo adusto y desagradable. Ha vaciado el corazón del hombre del deseo de hacer el bien y de ser mejor y lo ha sustituido por el sucedáneo del mero bienestar fisiológico. Con estas ideas, no es dificil entender que se pretenda desterrar de los colegios, institutos y universidades la excelencia y el esfuerzo.
A vivir los valores como una lucha que pocos están dispuestos a asumir . Me quedo con esta frase. Yo soy de los que piensa que muchos quieren asumir pero que ante los obstáculos para alcanzarlos se vuelven por el mismo camino, una y otra vez. Y otros son los que logran superar los obstáculos de forma heróica y a esos se les llama Santos. Yo quiero asumir esa lucha.
Publicado por: ANGEL | 03/08/09 en 18:05