Mientras en España se fomenta desde el poder la cultura de los derechos y las subvenciones, en la mayor parte de los países europeos llevan años de vuelta del permisivismo de mayo del 68. No sólo los discursos y las iniciativas políticas en Francia, Alemania o Gran Bretaña se inclinan a fomentar la responsabilidad y la exigencia personal, también en el mundo de la cultura se abre camino el mismo mensaje.
Una película estrenada esta semana se une a la denuncia de una sociedad repleta de adolescentes cuarentones, eternos Peter Panes incapaces de actuar con responsabilidad y de exigirse y exigir.
Laughing out Loud es una comedia francesa que denuncia, entre otras cosas, a los padres incapaces de exigir a sus hijos porque, entre otras razones, son incapaces de exigirse a sí mismos y ser coherentes.
La filosofía del "dejar hacer", la tolerancia confundida con la indiferencia y la infinita extensión de supuestos derechos nos hace creer que todo se nos debe; la política de la subvención mutila la iniciativa personal y, al final, el poder controla y dirige a una sociedad anestesiada que vive un continuo espejismo.
La película refleja unos adultos que han decidido que lo de educar con el ejemplo es algo antiguo y que lo que vale es ser "guay" para los hijos. Referencias, ejemplo de vida y exigencia es lo que los jovenes necesitan y piden.
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