Se trata de cuatro sentencias, cuatro; que afectan a otros tantos recursos de padres de Andalucia y Asturias. Y conviene no olvidar que todavia hay cerca de dos mil recursos más en marcha tanto en juzgados como en tribunales superiores. Es cierto que las sentencias rechazan el derecho a la objeción de conciencia de los padres recurrentes, pero también lo es que ponen coto a las ansias adoctrinantes de los gobiernos socialistas, tanto central como autonómicos.
Las
sentencias reconocen y defienden la pluralidad de la sociedad española y sientan las bases de hasta dónde pueden llegar los poderes públicos en la educación de valores. Desde mi punto de vista las sentencias pecan de ingenuidad al referirse a la neutralidad que deben mantener los agentes educativos en la educación de valores, ¿existe la neutralidad educativa?, pero en cualquier caso sirve como aliada de los padres para mantener su derecho a educar a los hijos según sus principios.
Mi opinión es que con las sentencias en la mano, hay que seguir vigilando los libros y la materia que se imparte a los niños. En el caso de que las ideas expuestas vayan en contra de las propias convicciones habrá que poner una denuncia en el juzgado pidiendo medidas cautelares.
Y vuelvo a repetir que esto no ha hecho más que empezar. La ministra Cabrera se equivoca si piensa de otra manera y si tuviera un mínimo de sentido democrático y respeto por la pluralidad llamaría ya a los padres para negociar los contenidos ¿lo hará?
Las aberraciones en materia educativa no son cosa de ahora. Iluminados de todo color político han experimentado con la infancia desde siempre y con desastrosas consecuencias.
Actualmente España ha vuelto a apostar por la escuela más cutre. La que iguala a todos en la ignorancia.
La imperante obsesión igualitarista ha provocado que el conocimiento sea patrimonio exclusivo de unos cuantos y sigue habiendo políticos que se empeñan en que la escuela que desean para nuestros hijos, no los suyos, abandone la función de transmitir sabiduría, sustituyendo ésta por un conjunto hueco de valores políticamente correctos. La asignatura de Educación para la Ciudadanía es el símbolo de todos los tópicos de la corrección política.
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Publicado por: lodicecincinato | 18 febrero 2009 en 21:07
Me gustaria ofrecer mi opinion respecto a tus dos ultimas publicaciones juntas: Educar es dificil, a veces dificilisimo, pero es la tarea mas importante que tenemos, lo que mas perdurara cuando nos hayamos ido, y de como lo hagamos dependera en gran medida, que nuestros hijos sean verdaderas personas, y que con ello consigan ser felices, por todo eso creo que vale la pena poner toda nuestra energia y nuestro empeño por hacerlo lo mejor que podamos, sabiendo que todos metemos la pata muchas veces pero que no debemos rendirnos o en los momentos dificiles pensar que hay oco que podamos hacer. En ese sentido mu gustaria decir que soy una gran defensora de las Escuelas e padres ( bien preparadas) pero ademas,¡que bonito seria que hubiera una asignatura dedicada a la educacion integral de la persona! que contribuyera con los padres a hacer de nuestros hijos, personas dispuestas a preocuparse por los demas, a tener una conducta adecuada en los distintos contextos de la vida, a ser honestos y trabajadores, a conocer las distintas realidades sociales, reconociendo los peligros que existen...y tantas cosas que podrian ser competencia de esta asignatura y no la porqueria moral que han decidido meter en EpC...ojala se produzca pronto un encuentro con los padres para debatir los contenidos. Gracias
Publicado por: paloma | 18 febrero 2009 en 19:48
Hola Aníbal. Ayer usaba a Kant para comentar tú entrada y defender tus argumentos. Hoy Kant no serviría. Una interpretación radical del Kantismo por ejemplo le podría llevar a una persona adoctrinada en el nazismo a tener que soportar humillaciones y discriminación si se descubriera que tuviera antepasados judíos o negros, e incluso por sentido del deber a cometer atrocidades contra otras personas.
En el jucio de Nüremberg todos hablaban de que cumplían órdenes, sentido del deber. ¿Existía la objeción de conciencia?
La Ley Natural, es el marco que protege al individuo frente al Estado. Saludos
Publicado por: Dostoyevski | 18 febrero 2009 en 14:19