La reaparición digital del diario YA y el proyecto de legalización del aborto me han hecho recordar una carta que en 1982 escribí al director de dicho diario, leela aquí, en la que me declaraba en contra de la despenalización del aborto; era la primera carta que me publicaban y la guardo como oro en paño. Está escrita con la vehemencia propia de un estudiante universitario de primero; veintiseis años después sigo manteniendo la misma opinión.
Cuando escribí la carta no era una persona especialmente religiosa, tampoco practicaba. Había recibido una educación cultural basada en el humanismo crisitiano que me servía entre otras cosas para creer que existía el bien y el mal y que había que hacer el primero y evitar el segundo, que el bien consistía en ser honrado, trabajador, en ayudar a quienes lo necesitasen y en no abusar de nadie. Con esa filosofía escribí la carta, en ningún momento se me ocurrió pensar en el Papa, la Iglesia Católica o el dogma de la Inmaculada Concepción por poner un ejemplo. Éstas ideas no estaban en mi onda, era algo mucho más básico, "laico", de sentido común.
Defiendo el derecho a la vida de todos los hombres independientemente de su edad, condición, raza, creencias, .... porque el sentido común me indica que la vida comienza en el momento en que un espermatozoide y un óvulo dejan de serlo para convertirse en algo nuevo que pasará por diversas etapas hasta llegar a su fin natural, y que en todo momento eso es un ser humano merecedor de respeto y cuidado.
Estoy en contra de la pena de muerte, de que haya personas que pasen hambre, de las torturas, del abuso de los poderosos, de que se considere que unas vidas valen más que otras. Me escandalizan tanto los malos tratos a los niños y mujeres como la barbarie de los campos de exterminio nazis o bolcheviques. En resumen creo en la suma dignidad de cada ser humano y por eso no puedo dejar de horrorizarme ante la matanza de inocentes que supone el aborto.
Es cierto que ahora soy católico practicante y que ello ha añadido un plus a mi defensa de la dignidad de cada vida humana, pero en el principio no fue así. No hace falta ser creyente o religioso para considerar el aborto como un crimen abominable, basta el sentido común y la búsqueda honesta del bien.
Sencillamente por todo eso me considero provida, una de las causas mas hermosas, humanas y enriquecedoras que puedan exisitir.


























"viene a decir que la dignidad humana no es condición de toda vida humana"
Evidentemente que no. La vida es una propiedad biológica cuyos condicionantes son biológicos. La dignidad, en cambio, es un constructo metafísico con el que hemos decidido arroparnos para no estar a la intemperie. La dignidad no existe en ningún sitio, hay que hacerla.
" justifica que el poder politico o la ideologia de turno determine que vida es digna y que vida no es digna"
¿Hay otra manera? Los derechos son un producto social, y la sociedad establece y justifica los mecanismos con los que genera el derecho. La moral católica la establece "Dios" por boca del clero católico, no por ciencia infusa. Otra cosa es que tales justificaciones sean más o menos racionales y universalizables. Eso es lo que distingue una moral cualquiera de la ética.
"¿eres capaz de afirmar conmigo que toda vida humana es digna por si misma?."
Claro. También puedo afirmar que la Luna está hecha de queso, porque afirmar es gratis. La pregunta importante no es esa sino, ¿qué podemos legítimamente hacer para instaurar que toda vida humana sea digna por sí misma? Y cuando tratamos del aborto, donde la libertad de una persona se opone a nuestras buenas intenciones, hay que responder a una pregunta previa, ¿qué potestad tenemos para legislar en el vientre de una mujer?
Publicado por: Mikimoss | 30/09/08 at 12:42
Muchas gracias Pedro, ya recuerdo que me escribió cuando oyó la entrevista en la cope. Muchas gracias por sus palabras, también le animo a que siga escribiendo en su blog. Saludos cordiales
Publicado por: Anibal | 29/09/08 at 14:42
Señor Cuevas, conocerle a través de una entrevista en la COPE mientras pedaleaba por los campos de mi pueblo fue un aldabonazo: desde entonces reconozco en su audacia un espíritu valiente y apacible. ¡Muchos ánimos!
Publicado por: Pedro Cubero | 26/09/08 at 23:17
Jorge parece claro que es así, si no hay vida no hay derechos. Saludos
Publicado por: Anibal | 25/09/08 at 0:31
Apreciado en Cristo Anibal,
El derecho a la vida forma parte del orden natural de las cosas, y como tú bien dices, trasciende el ámbito religioso. Así, resulta en un derecho fundamental para la existencia de los demás derechos, pues por ejemplo: sin vida uno no puede educarse, y uno se educa para una mejor calidad de vida (personal, familiasr y comunitaria), o la alimentación y la salud, que carecerían de valor sin el derecho a la vida.
Lastimosamente intereses económicos son los que atacan a la vida. Estos intereses económicos tienen mucho poder.
Gracias y bendiciones
Publicado por: JORGE | 24/09/08 at 23:37
Mikimoss demasiada retórica, el resumen e´tá en esta frase tuya: "La dignidad humana no se encuentra codificada en ningún cromosoma" que mas o menos viene a decir que la dignidad humana no es condición de toda vida humana y que justifica que el poder politico o la ideologia de turno determine que vida es digna y que vida no es digna. Ese es el meollo de la cuestión ¿eres capaz de afirmar conmigo que toda vida humana es digna por si misma?.
Publicado por: Anibal | 23/09/08 at 13:39
No será de tanto sentido común la oposición al aborto cuando, al igual que el infanticidio, se ha practicado durante toda la historia de la humanidad y en todos los rincones de la Tierra. Con esto no quiero decir que haya que dar por buena cualquier tradición, ni muchos menos. Los defensores de la ablación del clítoris, el maltrato animal o los privilegios de la Iglesia también se acogen a la costumbre o al arraigamiento popular para justificarse, y no por ello llevan razón en sus exigencias. Lo que sí hay que establecer es que el sentido común es el menos común de los sentidos, y no porque sea un don que la divinidad concede graciosamente sólo a una serie de elegidos, sino porque cada cual tiene el suyo propio, por lo que no sirve para llegar a verdades universales.
Quizás por eso mismo, no resulta llamativo el fervor con el que los antiabortistas apelan últimamente a los hechos científicos que demostrarían irrefutablemente la humanidad del embrión, ergo su derecho a la vida; cuando jamás han necesitado de la autoridad de la ciencia para defender sus prejuicios. Al contrario, no dudan en descalificar a ésta cuando establece verdades que contrarían las afirmaciones de sus textos revelados, como ocurre con la evolución de las especies.
Lejos parecen quedar ahora aquellos tiempos donde padres de la Iglesia como Santo Tomás establecían sin lugar a dudas que el feto formado o con alma se lograría a los 40 días en los varones y a los 80 en las mujeres, y de paso que el semen provendría de lo que sobra del alimento (debía de desconocer el santo el número de hijos que tienen los pobres). La modernidad y la ilustración es una lluvia fina que cala los impermeables ideológicos más gruesos, de ahí que traten de llevar el prestigio intelectual de lo "probado científicamente" a su molino.
Pero llegan tarde. Los ilustrados de toda la vida, viejos seguidores de Kant, hace mucho que sabemos que la ciencia descubre la esencia de las cosas, no su valor; puede decirle al médico cómo operar al enfermo, pero no por qué debería hacerlo. Esto último es el negocio de los filósofos morales. La dignidad humana no se encuentra codificada en ningún cromosoma, como la belleza de un cuadro no reside en la composición química de los pigmentos esparcidos por el lienzo, ni el valor monetario se encuentra impreso en el papel moneda.
La moral maneja valores, no datos empíricos o propiedades reales de las cosas. Al león le da lo mismo que seamos del género homo o del gazella, ya que sólo puede proyectar sobre nosotros valor alimenticio. En el caso del feto la pregunta es previa. ¿Quién tiene la potestad de valorarlo? No se pueden conceder derechos alegremente cuando no se está capacitado para asumir los deberes subsiguientes. ¿Acaso los antiabortistas pueden parir por la madre?
Publicado por: Mikimoss | 22/09/08 at 21:04
Muchas gracias por vuestros comentarios. Somos muchos más de los que creemos, si fueramos capaces de llegar a tanta gente con sentido común como hay, el aborto pasaría a la historia
Publicado por: Anibal | 22/09/08 at 13:05
ÁNIMO ANÍBAL, ME ENCANTAN Y AYUDAN TUS COMENTARIOS
Publicado por: ANA I. VALLEJO | 22/09/08 at 10:57
Veo, Aníbal, que somos almas un tanto gemelas. Yo también escribí, siendo jovencito recién salido de la universidad, artículos sobre este tema del aborto y otros muchos. Sólo conseguí publicar dos, relacionados con la reeducación de menores. Los demás quedaron en mi archivo o tuve que convertirlos en "cartas al director", las cuales a veces sí me publicaban.
Escribía con una fe muy incipiente, porque acababa de regresar de una etapa de juvenil y confuso "ateísmo", pero con las fuertes convicciones que me había transmitido mi familia y yo había asumido, como tú dices, desde el más puro sentido común. Con poca o mucha fe (cosa que nadie puede automedirse), siempre me ha resultado incomprensible la práctica del aborto y sorprendente que hayan personas que lo defiendan, lo legalicen y lo practiquen.
Ayer, casualmente, puse nuevo un comentario en el foro de HO en el que se recogen ideas e iniciativas para la gran campaña provida y antiaborto. Dije allí que, para rechazar de plano el aborto no hacen falta grandes debates teóricos. Basta recurrir a la evidencia, cada vez más respaldada por la ciencia, de que, desde el instante de su concepción, el ser humano ya es una vida humana, aunque en una de las fases de su desarrollo. Por tanto, el aborto es un crimen.
Un abrazo y felicidades por tu blog, que ya sabes que sigo con interés.
Publicado por: José Sáez | 22/09/08 at 10:05
O sea que tú ya anduviste en aquella campaña...
Apuntabas maneras :)
No se me ocurrió escribir a YA, lo hice en periódicos locales y no conservo casi nada de lo que me publicaron.
¿Puedo tomarte la imagen?
Gracias
Publicado por: Toñi | 22/09/08 at 10:03
Estoy totalmente de acuerdo con el comentario "porqué soy provida". Por supuesto, no es necesario ser creyente considerar el aborto como un crimen abominable. Lo triste es que muchos creyentes dudan, quizá por falta de sentido común, quizá por falta de formación, quizá por la influencia del ambiente.
Os presento la web: www.eligelavida.net
cuyo único propósito es la defensa de la vida humana.
Publicado por: Ramón | 22/09/08 at 2:05
Totalmente de acuerdo...ahora parece que determinadas cosas se quieren asociar a otras, con un tinte negativo...o peyorativo.
Igual alguien no es creyente, o católico...¿Pero acaso por eso deja de estar vivo? La vida, nos incumbe a todos.
Es un don y lo mejor que puede hacer cualquier persona es "dignificarla", en lugar de buscar continuamente el afan de manipularla y destruírla.
Yo también me declaro pro-vida
Publicado por: CRIS | 22/09/08 at 0:49
Ya no sólo es cosa de tener sentido común, sino de creer de verdad en la libertad y en la democracia. Ni la una ni la otra pueden existir sin que se respete el más elemental de todos los derechos humanos: el derecho a la vida.
Publicado por: Elentir | 21/09/08 at 23:57
Tienes toda la razón, ser pro-vida es de sentido común. Todos podemos distinguir que matar es abominable. Sigamos defendiendo la vida...Que te vaya muy bien en esa lucha...
Publicado por: Alejandro | 21/09/08 at 23:11