Frente a la intolerancia, libertad de espíritu
Estoy terminando de leer un libro que ayudará a cimentar la creencia en el valor de la libertad de espiritu y de pensamiento frente a los totalitarismos y la presión del pensamiento dominante. El periodista inglés John O´Sullivan recrea en su libro "El Presidente, el Papa y la Primera Ministra" la manera de luchar contra la dominación del pensamiento único al que la URSS sometió a buena parte del mundo.
Durante años la propaganda sovietica dominó las esferas "progresistas" occidentales y sumió a Naciones y pueblos enteros en la desesperanza de no poder salir de la asfixia cultural y politica a la que eran sometidos. Dirigentes y partidos liberales y democráticos, incluso jerarcas de la misma Iglesia, se vieron envueltos en el complejo de querer parecer "progresistas" y contemporizaron con quienes repartían las credenciales del "progresismo". Cuando los pueblos de detrás del telón de acero oyeron al Papa polaco hablar de libertad, dignidad y espiritu, se dieron cuenta de que podían ser libres y que otros muchos pensaban igual que ellos. Comenzó entonces la caida del gigante sovietico y del muro de Berlín.
La ideología de género y el feminismo radical impregnados de residuos del marxismo han tomado el relevo y pretenden asfixiar la disidencia a sus ideas de lo políticamente correcto. España es buena prueba de ello, la mayoría de las leyes sociales aprobadas en los últinos cuatro años tienen por fin construir un nuevo modelo de sociedad (lo mismo que pretendían los sovieticos) constituida por el hombre nuevo (lo mismo que los sovieticos). La asignatura Educación para la Ciudadanía (EpC) es su caballo de Troya para conseguirlo.
Ahora, como entonces, la vacuna pasa porque los ciudadanos seamos conscientes del poder de la libertad de pensamiento, del derecho que nos asiste a educar a nuestros hijos según nuestras creencias. Cada vez más padres y madres nos vamos a negar a que nuestros hijos entren en las aulas para que les impongan el sello EpC.
La lectura de "El Presidente, el Papa y la Primera Ministra" es altamente recomendable para descubrir y afirmar la idea de que pocos pueden hacer mucho cuando son conscientes de su dignidad como personas libres, y no se dejan arrinconar.



























Aníbal:
Ya salgo a ver si está ese libro por acá!
De todas formas, sé que estarás de acuerdo que Juan Pablo II, pasará a la historia de los grandes Santos de la Iglesia, por su afán de santidad.
No a cualquiera la Virgen le desvía una bala que lo hubiera matado inexorablemente. Se la desvía a un hijo dilectísimo. A un Siervo bueno y fiel.
Pero eso tú ya lo sabías y tus lectores también.
Gracias por la recomendación.
j.a.varela
Publicado por: juan a. varela | 07/03/08 a las 16:04