Existe una idea muy generalizada de que son propias de la adolescencia características como la inmadurez, la irresponsabilidad, la inconstancia...... Según esta idea, que los adolescentes sean irresponsables o flojos de caracter obedece a algo fisiológico: la inmadurez de su cerebro.
Hasta ahora esta idea ha sido universalmente aceptada, sin embargo surgen muchas preguntas: cuando estas caracteristicas permanecen durante la juventud y madurez ¿son fruto también de la inmadurez cerebral?, ¿los adolescentes de paises pobres son tambien inmaduros, inconstantes o irresponsables?. Diversos estudios ponen en duda la verdad de esta creencia.
Frente a esta idea, comienzan a abrirse nuevos planteamientos muy interesantes que vienen a afirmar que la presunta inmadurez del cerebro adolescente no justifica conductas irresponsables. Cada vez más expertos señalan que la inmadurez e irresponsabilidad provienen de la falta de educación de la voluntad y el caracter, algo que debe comenzar desde pequeños.
Lo peor que podemos hacer los padres es subestimar la capacidad de los hijos adolescentes y justificar la pereza o la irresponsabilidad como normal, "es que es un adolescente sabe usted". Los adolescentes son exactamente igual que los niños y los adultos, seres humanos y las personas se crecen ante los retos, responden ante las exigencias.
Por más que lo intento, no puedo imaginarme a un joven de Zambia, por poner un ejemplo, pasando el "pavo". Me atrevo a afirmar que la adolescencia es un producto genuino de las sociedades ricas en donde no falta nada material.
Como tantas veces he escrito, la solución a muchos problemas sociales, familiares y educativos pasa por elevar el listón de la exigencia personal, empezando por la propia.
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