Con el disfraz de demócratas
He leído un resumen del discurso que Benedicto XVI iba a pronunciar en la Universidad Sapienza y que un grupo minoritario de radicales, profesores y alumnos, se encargaron de boicotear. La situación ha provocado tal vergüenza entre sectores de la izquierda democrática que el discurso fue leído en un acto académico apoyado por el gobierno de centro izquierda italiano y por el alcalde de Roma, Walter Weltoni.
Independientemente de su condición de Papa y guía de la Iglesia Católica y, por tanto de millones de personas en todo el mundo; el curriculum universitario, los estudios y publicaciones de Joseph Ratzinger seguramente superan ampliamente todo lo que hayan podido investigar, escribir y publicar juntos los 60 profesores que han firmado el rechazo a su presencia en la Universidad.
En España no andamos a la zaga en asuntos de radicales y excluyentes. Es la vieja estrategia de la izquierda más cerril y radical que parece resurgir tras la caída del Muro de Berlín. Se disfrazan de demócratas y moderados. Pretenden convencernos de que buscan la separación de la Iglesia y el Estado, algo ya conseguido, cuando lo que realmente quieren es quedarse ellos tanto con uno como con la otra. Ayer lo comentaba en el post "De robots y otras cosas: cuando la politica se sacraliza".
Como final de este post sirvan estas palabras del discurso que iba a pronunciar Benedicto XVI en la Sapienza y que los radicales de izquierda impidieron:
"Ciertamente, la “Sapienza” fue en un tiempo la universidad del Papa, pero hoy es una universidad laica, con esa autonomía que, a partir de su misma fundación, ha formado parte siempre de la naturaleza de la universidad, la cual debe guiarse exclusivamente por la autoridad de la verdad. En su libertad respecto de las autoridades política y eclesiástica, la universidad encuentra su razón de ser, su papel dentro también de la sociedad moderna, que necesita una institución así."

























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