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« noviembre 2007 | Inicio | enero 2008 »

Concretando propósitos

La expresión "año nuevo, vida nueva" de tan repetida es ya un lugar común. Sin embargo es cierto que en estos dias de Navidad la mayoria de las personas nos llenamos de deseos de ser mejores y los propósitos para ello suelen tener fecha: a partir del 1 de enero.

Sería importante concretar esas ganas de ser mejores ya que si no es así termina ocurriendo que  pasada la Navidad y comenzado el año nuevo se olvidan los propósitos de mejora y se vuelve a caer en lo mismo. Hoy me propongo y propongo a mis amigos y amigas lectores de Ser Audaces algo muy sencillo: si crees que en tu vida hay cosas que no van bien o que podrían ir mejor, si tienes deseos de ser mejor, concreta tus propósitos, que sean pocos pero alcanzables.

Proponte ser mejor esposo o esposa, mejor padre o madre, mejor hermano, mejor profesional, mejor amigo, mejor cristiano. Ponte metas muy concretas y toma nota de ellas para examinarte cada noche, será la mejor manera de avanzar.

Estar pendiente de aquello que se que le gusta a mi cónyuge, darle la razón aunque piense que no la tiene, sonreirle, tener cada dia un pequeño detalle, desear llegar a casa. Hablar a los hijos con calma, dedicarles unos minutos más aunque sea a costa de no leer el periódico o de navegar menos por internet. Acabar el trabajo de cada dia con primor, como si fuera lo mas importante y decisivo, ayudar a algún compañero, no entrar en las criticas y el cotilleo. Dedicar unos minutos a Dios, ofrecerle el dia por la mañana, leer unos minutos cada dia el Evangelio, pasar por una Iglesia y entrar a saludarle, hacer un pequeño examen de todo lo anotado por la noche, darle gracias por lo que has hecho bien y pedir perdón por lo hecho mal.

Solo así, luchando en cosas peqeñas y concretas que hacen más felices a los demás, estaremos en disposición de ser mejores. Las buenas intenciones y las ideas generales sirven para nada. Concretar la lucha para ser mejor y mantenerla cuesta, claro que sí, pero solo lo que cuesta merece la pena. Feliz año 2008 a todos y gracias por pasar por Ser Audaces.

Nuevas entrevistas sobre "Más allá del sí, te quiero"

Gracias al apoyo de numerosos amigos, "Más allá del sí, te quiero" se va abriendo camino y llega cada vez a más personas. Publicar un libro es dificil, pero mucho más es darlo a conocer ya que cada mes se publican miles de libros en España. Estamos en la 2ª edición y ¿quién sabe si llegará a la 3ª?.

La semana pasada se publicó una entrevista que me hicieron para la revista Época, hoy me han entrevistado en directo en la COPE en el programa "La tarde con Cristina". He colgado ambas entrevistas en "Ser audaces" por si os interesa leer una y escuchar la otra

La Familia

Pajarito_2 Si algo necesitamos las personas, son modelos que imitar. En estos días de Navidad os invito a "embobaros" contemplando a la Familia por excelencia: un padre, una Madre, un Hijo. Esa es la Familia natural: el ámbito ideal para nacer, crecer y morir como personas.

Muchas gracias por leer lo que escribo en "Ser Audaces".

A todos ¡¡Feliz Navidad y lo mejor para 2008!!.

Por Navidad, regala "Más allá del sí, te quiero"

Portadamasalla Se acerca el día de Navidad y, poco después,  la fiesta de los Reyes Magos. A esta alturas, seguramente te falta por comprar algún regalo o detalle y andas de los nervios sin saber que hacer. Muchas veces, en esta situación, gastamos el dinero sin saber exactamente si es lo apropiado para esa persona.

Me permito sugerirte que regales mi libro "Más allá del sí, te quiero". Un libro sencillo sobre el matrimonio, escrito con el corazón y pensando en quienes lo van a leer. Divulgativo, fácil de leer y con un precio muy asequible (11 euros). Está indicado para casados, novios, solteros, personas mayores o jovenes, hombres o mujeres.

Lo puedes comprar en Librerías Troa , en Diálogo Libros además de en otras librerías y por internet (basta introducir el título en google para ver dónde se vende).

Educación: miedo a la libertad, miedo al debate

Articulo publicado en El Diario de Ávila (17 de diciembre 2007)

En éstos días se ha conocido el caso de un matrimonio, padres de cuatro hijos, que han sido acusados ante los tribunales por no escolarizarlos. El matrimonio afirma que no están de acuerdo con el sistema educativo español que les obligaba, entre otras cosas, a que los niños acudieran a distintas escuelas. Ambos son profesores de inglés y han diseñado un plan de estudios en el que cuentan con la contratación de distintos profesionales. En ningún caso rehuyen que sus hijos sean evaluados para conocer su grado de aprendizaje y desarrollo.

Lejos de ser un caso anecdótico, se trata de algo muy serio y profundo que afecta al derecho fundamental de los padres a educar a sus hijos de acuerdo a sus convicciones, así como al papel subsidiario del Estado y demás instancias educativas.

El sistema político ha decidido en una gran mayoría de países, que la escolarización sea obligatoria y que ésta se realice en centros educativos. Quienes esto defienden, también hablan sobre el derecho a recibir una educación de calidad y de garantizar los medios para el éxito escolar.

Se trata, en cualquier caso, de una decisión que tiene tintes políticos, ideológicos, económicos o prácticos. No hay ningún estudio que asegure que la educación en escuelas sea mejor que la educación en el hogar. Lo que sí es un hecho irrefutable es el aumento constante del fracaso escolar en los centros educativos, especialmente en los públicos, con cifras que se acercan al treinta por ciento.

Mi pregunta es: ¿Cuál es el objetivo de las leyes de educación? ¿que los niños estén recogidos en un ámbito concreto o que sean educados con calidad?.

Lo que los anglosajones denominan “homeschooling” gana adeptos poco a poco. Se trata de un sistema de escolarización en casa que requiere un mayor protagonismo y dedicación de los padres. Profundizando más ¿Hay que aceptar como norma que el gobierno de turno decida las materias de estudio?, ¿Porqué aceptar que prácticamente desaparezcan, por ejemplo, las materias de humanidades?.

Es cierto que hay quienes defienden el sistema tradicional de escolarización cómo único medio para que los niños aprendan a relacionarse y socializarse. ¿Es esto así? ¿No existen otros medios para que el niño se relacione con sus semejantes?. Todas estas preguntas las planteo no como una manera de defender el “homeschooling”, sino porque considero que no hay un debate serio y profundo sobre la educación. Una Nación con unos índices tan escandalosos de fracaso debiera abrir un debate amplio, sosegado y práctico sobre la enseñanza.

En el caso que citaba al principio, ¿álguien ha comprobado si los niños tienen problemas psicológicos o de aprendizaje?, ¿sufren algún trastorno por ser su hogar la escuela a la que acuden?, ¿cuál es su rendimiento intelectual?, ¿tienen problemas para relacionarse con los demás?.

Si no manifiestan problemas, si avanzan en su formación, si se relacionan con normalidad, ¿que motivos reales hay para que su casa no sea el lugar dónde aprenden y se forman?.

El actual sistema educativo permite muy pocos movimientos fuera de lo políticamente correcto y establecido. Otro caso que se rige por prejuicios ideológicos y no por criterios pedagógicos es el de la educación diferenciada. Se trata de un tema que afecta, en España, a miles de familias que ven cómo desde las administraciones públicas se dificulta  que puedan elegir el tipo de educación que quieren para sus hijos.

Nadie puede afirmar con rotundidad, con criterios pedagógicos, que la coeducación sea mejor que la educación diferenciada. Por contra, cada vez hay más estudios que alaban las bondades de que niños y niñas, en determinadas etapas, acudan por separado a las aulas. ¿Porqué impedir que los padres, en el uso de sus derechos fundamentales, elijan que tipo de educación consideran mejor para sus hijos?.

Los defensores de la coeducación aducen criterios de igualdad entre hombres y mujeres, un argumento que, desde mi punto de vista, no se sostiene. Lo entendería si los niños estudiaran unas asignaturas y las niñas otras, si a los niños se les preparara para ser astronautas y a las niñas para coser calcetines.

El fondo de la cuestión es de tipo político, económico y de organización. Político, porque sólo desde concepciones intervencionistas se puede defender la imposición de determinados esquemas educativos. Económico y de organización, porque la coeducación es más cómoda y permite optimizar gastos.

Al final es una cuestión de temor a la libertad que tememos todos. Los poderosos porque no es cómodo que los ciudadanos se den cuenta de que hay otras formas de vida y organización, que asuman que el papel del Estado es subsidiario. Los ciudadanos, porque vivir en libertad supone asumir responsabilidades, y resulta más cómodo que se nos den las cosas hechas.

Lo razonable sería que se garantizara a los padres que puedan educar a sus hijos de acuerdo a lo que crean mejor para ellos. En los colegios, en casa, con coeducación o con educación diferenciada. La única misión del  Estado es garantizar que todos tiene derecho a una enseñanza de calidad y eso, hoy por hoy, con este sistema tradicional, cerrado e impuesto, no se cumple.

Merece la pena abrir un auténtico debate en el que, olvidando ideologías y prejuicios, se busque con honradez y honestidad el bien común.

Aníbal Cuevas

Autor del libro “Más allá del sí, te quiero”

Miembro The Family Watch

A propósito del aborto

En los últimos días han salido a la luz decenas de casos de infanticidios que se han realizado en España bajo el paraguas de la llamada Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), eufemismo con el que se pretende aligerar el significado real del aborto. Recordemos que en España el aborto sigue siendo una práctica delictiva perseguida por el Código Penal, despenalizada en tres supuestos.

Desde hace muchos años era publico que la ley se estaba vulnerando un dia si y otro también, así ha sido tanto con gobiernos de izquierdas como de derechas. La tentación para ¿médicos? y ¿otros profesionales sanitarios? era demasiado fuerte. El negocio del aborto, en muchos casos del infanticidio ¿cómo se puede sino definir la muerte de fetos 7 y 8 meses de gestación?, mueve miles de millones de euros.

Al destaparse tan horrible realidad algunos se plantean liberalizar la ley, ampliar los plazos, como si el tema de fondo fuera un problema legal. La realidad es que nos encontramos ante un problema mucho más complejo, un problema que afecta a la moralidad y a la condición humana de las personas y de la sociedad. Cuando el asesinato de miles de niños a punto de nacer es contemplado como un problema legal, el diagnóstico es que vivimos en una sociedad enferma, una sociedad anestesiada, una sociedad corrompida en sus raices más básicas.

Hace unos días leía una frase del genial Chesterton, refiriendose a las virtudes, a los valores, a las buenas costumbres, afirmaba: "En vez de cambiarlas, lucha por vivirlas". Sabia frase que viene muy al cuento del tema de hoy.

Hacen falta familias que asuman un liderazgo social

Publicado hoy en el Semanario Alfa y Omega

La famosa verdad incómoda del calentamiento global que vende Al Gore empequeñece hasta la insignificancia, al lado de esta otra que tenemos ante nuestras narices: «Estamos alterando el hábitat natural en el que se desarrollan mejor los niños, y en el que se realizan más plenamente los adultos, y todo por culpa de absurdos prejuicios ideológicos, que casi nadie se atreve a discutir».

Esa verdad tan incómoda, pero tan cercana hoy a cualquier persona, es la que difunde don Aníbal Cuevas, que acaba de publicar Más allá del sí, te quiero (Ediciones Internacionales Universitarias), que sintetiza los principales argumentos que cualquiera preocupado por la familia debería conocer.

La vocación del señor Cuevas, que trabaja en una línea aérea y es padre de 4 hijos, va precisamente en esa línea divulgativa. Es miembro del Instituto de Iniciativas de Orientación Familiar (IIOF), que, nacido con el apoyo de la Universidad de Navarra, impulsa la orientación familiar. «Nos dedicamos a la formación de padres, que después, a su vez, ayudan a otros matrimonios», explica. «Transmitimos mensajes muy simples: que la familia merece la pena, que los padres somos los primeros educadores, puesto que lo que nos caracteriza es querer lo mejor para nuestros hijos…»

En general, «hay mucha desorientación». Por ejemplo, se desconoce que, «en el matrimonio, hay herramientas muy sencillas para solucionar los problemas que, inevitablemente, van a presentarse», ignorancia que resulta especialmente grave cuando se constata que «muchísimos matrimonios se rompen por causas absurdas y perfectamente superables».

Y con respecto a los hijos, «queremos concienciar de que no hace falta hacer grandes cosas para que los hijos salgan buenos chavales, y que además el esfuerzo es muy gratificante». La madre y el padre tienen cada cual una responsabilidad ineludible, el uno hacia el otro y ambos hacia los hijos. Por algún motivo, sin embargo, resulta más difícil hacer comprender esto al varón.

Un ejemplo: «Me parece lamentable que un padre no vaya nunca al colegio, a hablar con los profesores, salvo que haya un problema muy gordo», dice Cuevas. «¿Qué le está transmitiendo ese padre a su hijo? Que su papel se limita a traer dinero a casa y poco más. ¿Qué credibilidad tiene para darle entonces consejos? Cero. En cambio, un padre que va al colegio, que habla con el tutor, que dedica el tiempo a sus hijos, ha dejado claro, de entrada, que les quiere y se preocupa por ellos».

Compromiso, sin adjetivos

Una de las características del voluntariado del IIOF es que, en realidad, resulta extremadamente difícil separar el compromiso público del familiar. El padre y la madre que se quieren ya han enseñado a sus hijos la lección más importante de todas en la vida. Ese amor se vuelca también en los hijos, y se traduce en una educación exigente. Y «se cultiva una cultura de la excelencia, porque las personas, cuanto más se les pide, más dan». Así se forman los líderes.

Los padres e hijos de estas familias se convierten, sin darse cuenta, en líderes, «porque son personas con tirón, motivadas, que se preocupan por los demás. Eso es liderazgo. Son personas a las que recurren los amigos, los compañeros de trabajo…, porque su estilo de vida atrae. Ése es el liderazgo que la sociedad necesita: un liderazgo de las familias, y empieza a construirse de una forma muy sencilla: se empieza por ir a esas reuniones del colegio; por dedicar tiempo a los hijos; por dedicar también tiempo a hacer cosas por la sociedad, por los demás… Los hijos perciben y valoran eso, y la gente desde fuera, también».

Sentirse parte

Manía o una costumbre, el caso es que suelo fijarme con frecuencia en los carteles publicitarios. Más que en las imagenes suelo detenerme en los textos. Hay anuncios que utilizan frases que encierran ideas sublimes y profundas, producen risa por estar fuera de contexto. Suelen apelar a sentimientos intimos de las personas y su utilización para cosas banales es lo que me resulta ridículo.

Entro en el ascensor de un conocido hotel y leo un pequeño cartel de publicidad de la cadena internacional a la que pertenece: "Hoteles X. Sentirse parte". Sentirse parte de algo es consustancial al ser humano, hemos sido creados para relacionarnos, no es humano estar solos, no compartir ideas, sentimientos o vivencias. De hecho, creo que una de las bases del equilibrio personal es la seguridad psicológica y afectiva que produce sentirse querido y aceptado. Algo que es fundamental que los padres tengamos claro que debemos transmitir a nuestros hijos.

Pero volvamos al anuncio. Como ya he dicho, sentirse parte de una familia, de una tradición o de unas creencias religiosas me parece fundamental. Entiendo hasta que uno pueda "sentirse parte" de su equipo de futbol, pero ...... ¡¡de una cadena de hoteles!!.

¿A los buenos les pasan cosas buenas?

¿No es cierto que hay veces que una frase oída se queda grabada en el cerebro y que durante días se le intenta encontrar sentido?. Me pasó al ver recientemente una película bastante mediocre, cuyo titulo no recuerdo. En una escena de la película, una madre, enferma y a punto de morir, le da un beso a su hijo y le dice: "recuerda, a los buenos siempre les pasan cosas buenas". Música de orquesta y lágrimas. Me pareció la típica frase hueca, vacía, propia del pensamiento blandito dominante.

Sin embargo, con el paso de los días he ido buscándole un significado, y tras leer la última Encíclica de Benedicto XVI sobre la Esperanza se lo he encontrado. Es un hecho objetivo que tanto a los buenos como a los malos les pasan cosas buenas y cosas malas. Quizás la diferencia estriba en cómo afrontan unos y otros los sucesos que les ocurren.

Quiénes tienen esperanza, y normalmente suele ser la gente buena, no necesariamente creyentes, encuentran un sentido a las cosas que les ocurren. El Papa lo ha dicho de una manera magistral en la Encíclica Spe Salvi : "El presente, aunque sea un presente fatigoso, se puede vivir y aceptar si lleva hacia una meta, si podemos estar seguros de esta meta y si esta meta es tan grande que justifique el esfuerzo del camino".

Se trata de encontrar sentido a lo que se vive y se hace, de buscar, de creer que existe lo mejor y lo peor, el bien y el mal, la verdad y la mentira. Cuando se descubre esto, efectivamente "a los buenos les ocurren cosas buenas"

Eficiencia de la familia

Hace poco leí unas ideas de Gary Becker, premio nobel de economía, que afirmaba que cuanto más se complementan hombre y mujer, mayor productividad hay. Ésta complementariedad no solo afecta de manera positiva en el hogar sino que repercute, y mucho según Becker en el PIB de una nación.

Son datos objetivos los que, una y otra vez, reafirman la bondad de la estabilidad matrimonial. Frente a las ideologías y las teorías emergen cada día más datos que constatan que el matrimonio es un bien social. Las teorias son discutibles, los datos, irrefutables.

La pregunta es clara, ¿usted que sociedad prefiere? ¿una basada en modelos que generan más violencia, menos fecundidad, más fracaso escolar, más desarraigo y desvinculación?. Los datos nos dan criterio para poder elegir: donde hay familias estables hay más hijos, menos violencia, mejores resultados académicos, más solidaridad intergeneracional, menos pobreza, más apoyo afectivo, en resumen más bienestar.

Sólo desde postulados ideológicos radicales, ciegos ante la evidencia, se puede seguir defendiendo que es lo mismo una relación basada en un compromiso que una unión de hecho o que el divorcio fácil fortalece a la familia. Desde los datos y la evidencia parace razonable proteger el Matrimonio para preservar la Familia.   

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