Me llaman positivamente la atención las declaraciones de Riccardo Cascioli, presidente del CESPAS (Centro Europeo de Estudios sobre Población, Ambiente y Desarrollo) quién afirma que "ante la caída demográfica de numerosos países desarrollados, con baja natalidad y alto índice de envejecimiento, no bastan los incentivos económicos; hace falta un cambio cultural que motive a la familia y a la procreación".
Se suele afirmar que los motivos de la baja natalidad son de tipo económico y laboral. Estoy de acuerdo en parte con lo anterior pero creo, con Cascioli, que es mucho mas importante la actitud ante la vida que tenemos los europeos.
Europa es ,cada vez más, una sociedad triste y miedosa encerrada en si misma donde prima la busqueda de la seguridad personal y la falta de compromiso. Europa es, cada vez más, una sociedad de personas desvinculadas y de esa manera es imposible entusiasmarse con un proyecto común.
Pienso que hasta que no recuperemos nuestras verdaderas raices, seamos capaces de asumirlas y crecer sobre ellas hay poco que hacer. De nada servirán medidas de ingenieria politica o social. Europa y los europeos estamos enfermos de amor y de esperanza. El dia que los recuperemos seremos la Europa "cuna de occidente" y de la civilización moderna y aumentarán las ganas de vivir y dar vida.





























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