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Recuperar los valores

Si en algo coinciden numerosas opiniones es que la actual crisis puede servir para volver a lo que siempre se han considerado como valores: laboriosidad, austeridad, paciencia o sinceridad son algunos de los que se citan. La bonanza económica de los últimos años llevaron a nuestra sociedad a la ostentación, la trivialidad y la ligereza, a una falsa ilusión de seguridad que se ha demostrado enclenque a la menor contrariedad.


Recuperar los valores no debe significar una vuelta atrás, tampoco al pensamiento de que los tiempos pasados fueran mejores. No creo que la sociedad de hace años fuera mejor ni peor que la actual, lo que si parece evidente es que se tenía mucho más claro el sentido del bien y del mal, de lo verdadero y lo falso; luego cada cuál hacía de su capa un sayo y actuaba como le diera la gana, pero las referencias estaban ahí.

Quizás una de las lecciones más radicales que podamos aprender de la situación actual es que no todo vale, que necesitamos unas referencias y unos módelos en los que apoyarnos. Y esto que hoy parece tan claro y suscita acuerdo en el terreno económico es mucho más necesario en el terreno moral y cultural. En ningún caso debemos tener las sensación de derrota y vuelta atrás; sin duda seremos muchísimo más felices con ese nuevo tipo de vida.

Ante el aborto: hacer algo o ser hipócritas

El aborto es un drama tanto para la mujer que lo sufre como para toda la sociedad. Supone acabar con una vida humana absolutamente desprotegida e inocente y por tanto nunca puede ser considerado un derecho. Es cierto que se dan casos de mujeres que acuden a él como la única salida que se les ofrece y que en ello se apoyan ciertos sectores para pedir su despenalización o liberalización.


Frente a la actitud de ofrecer como única salida el aborto, existen cada vez más iniciativas de movimientos y personas que exigen que exista total transparencia sobre lo que supone el aborto y sus consecuencias para la mujer, así como para ofrecer alternativas humanas a las mujeres. Efectivamente ante el aborto se puede hacer algo o ser hipócritas y mirar hacia otro lado.

Se puede ser hipócrita y limitarse a legalizar uno de los mayores negocios actuales para que los "matarifes" no tengan problemas con la justicia, o se puede ofrecer información y alternativas a las mujeres. Se puede mantener el tabú sobre el aborto, o se puede informar abiertamente sobre él y sus consecuencias. Se puede actuar con sentido común y racionalidad, o se puede hacer ideología.

Estoy de acuerdo con la vicepresidenta del gobierno cuando afirma que ante el aborto se puede hacer algo o ser hipócritas y mirar hacia otro lado; la diferencia está en lo que ella y yo consideramos hacer algo o ser hipócrita.

Frente al aborto, coherencia personal

Hace pocos días escribí sobre la minoría cristiana , hoy vuelvo sobre el particular a propósito de la Declaración de la Conferencia Episcopal ante el anteproyecto de ley del aborto. En once páginas explica la posición de la Iglesía católica y hace un llamamiento a los católicos para que defiendan el derecho a la vida. Los obispos han ejercido su deber y su derecho de recordar cuál es la doctrina católica sobre el particular, nada nuevo ni extraño.


En la declaración se afirma que "ningún católico coherente con su fe podrá aprobar ni dar su voto" a favor del aborto. La doctrina católica mantiene una antropología, un concepto del ser humano incompatible con el aborto o la eutanasia: toda vida humana es digna por el mero hecho de serlo y tan sólo Dios puede quitarla. 

La postura de tantos políticos y dirigentes sociales, tanto a derecha como a izquierda, que se declaran católicos pero apoyan leyes claramente contrarias a la fe que dicen profesar, muestra la esquizofrenia de quienes pretenden llevar una doble vida actuando de una manera en público y de otra en privado. 

La lectura de un reciente artículo del magistrado J.L. Requero, que se puede leer pinchando aquí, sitúa en sus justos términos el dilema. Son tiempos de minorías integras y coherentes.

Alianza transversal: unidos en valores

Recientemente mencioné a Paola Binetti, diputada italiana del Partido Democrático. Se trata de una mujer de izquierdas con una gran sensibilidad social. Ex senadora y desde hace poco más de un año diputada, ha presentado diez proyectos de ley en defensa de la familia, la vida y la salud.  En una entrevista publicada esta semana hace una interesante reflexión sobre lo que denomina alianza transversal.

En su reflexión destaca que tanto a la derecha como a la izquierda tiene que haber católicos muy convencidos en el plano ético, y también racional. Binetti destaca que frente al modelo de la izquierda española cuyo centro está en el individuo en su singularidad, el centro debe ser la persona como sujeto de relaciones de las que es responsable.

Reivindica la recuperación de las raíces cristianas de Europa frente a un pequeño grupo muy agresivo en su perfil cultural, capaz de poner como valores cosas que al sentido común de la gente no les parece para nada valores.

La alianza transversal en valores que sugiere Binetti es una interesante idea a tener en cuenta en un país como el nuestro, en el que el enfrentamiento visceral entre derecha e izquierda resulta patológico y peligroso. Más allá de partidismo y exclusiones es necesario buscar lo que une, que es mucho más de lo que pensamos. Quizás una buena dosis de sentido común y racionalidad sea el principio.

Los libros: defensa frente a la fugacidad y el olvido

Internet me parece una herramienta fantástica para comunicar, expresar y compartir ideas, opiniones y aficiones. Gracias a la red podemos recibir información con rapidez, crear nuestro propio periódico, organizar un viaje o encontrar a antiguos compañeros. Es verdaderamente un invento revolucionario. 


Se pueden consultar informes o artículos de opinión, incluso leer libros. Sin embargo es ahí precisamente donde situo el límite de lo digital, he intentado leer un libro en mi notebook, también en los nuevos e-books; pero confieso que no puedo. Necesito tocar la portada, abrir el libro, oler el papel y la tinta y pasar las páginas. El soporte natural del libro es el papel y no creo que nunca pueda ser sustituido.

Este fin de semana he leído Mendel el de los libros, una pequeña obra de Stefan Zweig que finaliza así: los libros sólo se escriben para, por encima del propio aliento, unir a los seres humanos, y así defendernos frente al inexorable reverso de toda existencia: la fugacidad y el olvido. Seguramente esa sea la grandeza del libro frente a las nuevas tecnologías.  

Tres ideas para educar la sexualidad

Cada año los datos nos indican el fracaso de las campañas públicas tendentes a reducir el número de embarazos y de ETS (enfermedades de transmisión sexual) Existen, además, otros fracasos que también pueden ser sumados al haber de un concepto utilitarista de la sexualidad, por ejemplo los altos índices de divorcio e infelicidad sobre todo de mujeres. Esto es difícil de sustentar con datos, pertenecen a la esfera de la intimidad, pero sí es posible hacerlo en base a muchos testimonios personales.


Pienso que la base de tamaño fracaso está en la idea utilitarista y reduccionista de la sexualidad que se da cuando esta se desprende de su dimensión afectiva y de compromiso personal. Una correcta y humana educación no puede obviar que todo lo humano se integra, que no basta con dar lecciones biológicas sino que hay que ir más allá.

La auténtica sexualidad humana se educa desde que los niños son pequeños a través de la educación de la afectividad. Sirvan tres ideas básicas como reflexión: capacitar para la entrega al otro, capacitar para ejercer la propia libertad y ayudar a encarar el sufrimiento. Difícil pero posible, humano y efectivo.

La minoría cristiana

Cuando cada año se celebra la Feria del Libro me sirvo de las estupendas críticas literarias de Aceprensa para preparar mi lista de posibles compras. De esa lista de ocho o nueve libros suelo comprar, según mi presupuesto, dos, tres o .... ninguno. Llevo repitiendo esta operación desde hace años y nunca me he visto defraudado, todos los libros me han gustado.


Este año he comprado, entre otros, un ensayo de Rafael Gómez Pérez titulado "La minoría cristiana" Se trata de una obra publicada por primera vez en 1976 que ya entonces destacaba lo que hoy parece nuevo "desde hace décadas, se observa en la sociedad una creciente desestimación de lo cristiano. Quienes quieren vivir su fe de forma integra y coherente se quedan en minoría" 

Me vienen a la memoría las múltiples ocasiones en las que Benedicto XVI ha escrito y hablado sobre el papel de los cristianos en minoría en la sociedad animando a que esas "minorías fieles a la fe arriesguen por el modelo de vida cristiano y lo presenten de manera convincente infundiendo así el valor suficiente para vivirlo"

En resumen, que estos son tiempos apasionantes para vivir con coherencia y alegría la fe con la seguridad de que la fuerza de la verdad está en sí misma y no en el consenso que recibe.

Kaká en España, más que un futbolista

En mas de una ocasión he escrito sobre la importancia de los referentes en la educación. Las personas no somos meros individuos aislados e independientes, todos nos influenciamos para bien y para mal y por eso es tan importante que existan personas cuya vida pueda servir como referencia, sobre todo para los más jovenes.


La noticia del fichaje de Kaká  por el Real Madrid debe ser un motivo de alegría, además de para los aficionados al futbol, para padres y educadores. Kaká a sus veintisiete años es uno de los mejores futbolistas del mundo y, además una persona humilde, profundamente religioso, cree en el matrimonio y la familia, tiene un concepto de la sexualidad muy humano y lo mejor de todo es que no se avergüenza de ello sino que lo dice en público. Se casó siendo virgen después de un largo noviazgo y lo manifestó con la mayor naturalidad.

Poder oír mensajes contracorriente en estos tiempos de pensamiento único es una bendición. Por eso me alegro mucho de que Kaká venga a España para los próximos cinco años, va a hacer mucho bien.

¿Querría o quiero?

En más de una ocasión he escrito algo tan obvio como que la única manera de hacer algo es haciéndolo; los buenos pensamientos, los planes o las ideas sirven para poco si no se encarnan. Hoy me he encontrado con un papel en el que hace tiempo escribí una cita leída en algún libro "las personas con éxito son aquellas que conjugan el verbo querer en presente y no en condicional"


La cita tiene su enjundia y es una denuncia desde mi punto de vista de la mentalidad actual. La gran mayoría de las personas tenemos buenos sentimientos, pensamientos de solidaridad, nos levantamos cada mañana con nuevos planes para mejorar. Sin embargo de que sirve todo eso si no somos capaces de concretar en algo lo que deseamos.

La vida matrimonial y de familia es un campo muy adecuado para conjugar el verbo querer en presente. Cada día son numerosos los detalles que podemos tener con nuestra pareja o con los hijos, para ello hay que empezar por estar alerta a aquello que les puede hacer más felices, plantearse objetivos y llevarlos adelante. Es mejor estar en pequeñas cosas posible que en grandes sueños que se esfuman como vinieron.

Sonríe, todo va a salir bien

Ante una misma situación hay personas que ven la botella medio llena y otras que la ven medio vacía, hay quienes se crecen ante las dificultades y quienes se vienen abajo. Parece obvio que es mejor y más constructiva la actitud de los primeros. Normalmente los optimistas son más creativos y buscan soluciones y alternativas a su situación, por contra los pesimistas no salen de su circulo vicioso del no puedo. 


Me venía esta idea a la cabeza mientras paseaba esta mañana por la calle al ver un anuncio del ayuntamiento que nos invita a sonreír y otro de una firma comercial que afirmaba "Todo va a salir bien". Me han gustado ambas invitaciones y las he llevado al campo del matrimonio ¿cuantas parejas salvarían su unión si trabajaran para que todo saliera bien?

Me comentaba una amiga que está haciendo un master en mediación familiar que, desgraciadamente la mayor parte de los mediadores focalizan su ayuda a las parejas en la separación de manera civilizada y sin enfrentamientos, ¿porqué no hacerlo para ayudarles a salvar su matrimonio? me decía. 

Y es que no basta con sonreír y repetir que todo va a salir bien, hace falta poner cada día los medios para conseguirlo. Las cosas podrán salir bien si hacemos lo necesario para que así sea, no basta la sonrisa boba del que sólo confía en la suerte.

A propósito de los balones y las combas

Aunque muchos se empeñen en negar la existencia del sentido común, éste existe y es tozudo. El testimonio personal que Macarena ha dejado como comentario en mi anterior post es irrefutable. Lo transcribo:

Soy profesora, y madre de 4 chicas y 5 chicos. En casa siempre ha habido combas y balones, coches y muñecas, cocinitas y muñecos de acción, y mis hijos han jugado siempre a lo que han querido y con lo que han querido: la naturaleza, "manque les pese" a algunos, acaba tirando: los cacharritos de la cocina se acababan convirtiendo en catapultas o en barcos en manos de los niños, y los "Action Man" en los "papás" de las muñecas de las niñas. Y como profesora, creo que tenemos cosas mucho más importantes que enseñar a los alumnos y no fijarnos en esas tonterías. ¿O es que los resultados de los informes PISA no han llamado la atención de todas estas cabezas pensantes que tenemos en el Gobierno? Los juegos de los niños tienen que ser mucho más naturales y espontáneos de lo que estos genios que nos gobiernan pretenden. Un saludo

Macarena no hace ni ingeniería social, ni ideología, ni manipula; sencillamente cuenta las cosas de la vida. Su comentario me ha hecho recordar un artículo leído hace unos días que afirmaba: "para entender puede ser suficiente la disposición para la escucha y un respeto a la autoridad intelectual y moral del que habla", el autor se estaba refiriendo a Benedicto XVI; hoy se lo aplico yo a ella. Gracias Macarena.

Que las mujeres se dejen bigote y los hombres nos depilemos las cejas

Los pequeños detalles cotidianos suelen confirmar o negar las grandes afirmaciones. Miles de padres hemos denunciado una y otra vez que existe un impresionante afán intervencionista en las acciones del gobierno y que este se manifiesta, entre otras acciones, en la imposición de la asignatura denominada Educación para la Ciudadanía.


Ayer leíamos la noticia de la presentación por parte de un diputado socialista, de una proposición no de ley para que el gobierno elabore un manual para profesores; el fin del mismo es evitar que los niños juegen al futbol y las niñas salten a la comba en los recreos de los colegios para acabar con los estereotipos. El siguiente paso puede ser animar a las mujeres para que se dejen bigote y los hombres nos depilemos las cejas.

La noticia puede tomarse a broma pero es una muestra más del afán intervencionista del feminismo radical y la ideología de género que inspiran la política social y educativa del gobierno. Se llenan la boca de grandes palabras como libertad y reconocimiento de derechos, pero en el día a día demuestran su afán totalitario y de control de la sociedad. 

La Europa que me gusta

El Informe recientemente presentado por el Grupo de Estudios Estratégicos titulado "Contra la decadencia de Europa" me ha servido para reflexionar sobre la Europa que me gustaría. Muchos han sido los motivos por los que Europa ha llegado a la actual situación de desprecio de sí misma, quizá los más significativos hayan sido las dos guerras mundiales que devastaron ciudades, cuerpos y espíritus. A lo largo del siglo XX el escepticismo, el sin sentido y el relativismo abrieron el camino al hedonismo y finalmente al deseo de autodestrucción.

Lo más destructivo que puede sentir una persona es odio y rechazo de su pasado, es practicamente imposible construir sobre esa base. Lo mismo sucede con comunidades y naciones. Europa, y España en particular, parecen no aceptar las raíces que les hicieron grandes: el amor por la verdad y el bien de la filosofía griega, el derecho romano y el esplendor de la moral cristiana.

Es cierto que existen capítulos tristes en la historia de Europa, pero son infinitamente más los grandiosos. Europa es la cuna de los derechos del hombre, de la razón y la libertad. Nuestro futuro no se puede reducir a crear grandes estructuras políticas y burocráticas sino a recuperar el orgullo y la tradición perdidos. ¿Hay algún partido que defienda esto?

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