¡¡Yo no he sido!!
Es muy humano querer echar balones fuera y buscar las culpas y responsabilidades en los demás, se trata de algo que hacemos desde pequeños con el famosos ¡yo no he sido!. Pasa en la vida familiar, en el trabajo, en la sociedad. Viene a cuento esta reflexión después de oír hace unos dias al Cardenal Rouco afirmar que la crisis que atraviesa la Iglesia es fruto de la ruptura de la cadena de transmisión de la fe en la familia.
Básicamente todo lo relacionado con los fundamentos de la vida se aprenden en la familia. En la familia se aprenden las creencias más profundas, se aprende a ser honrado, trabajador, optimista, alegre y también lo contrario. El ejemplo de vida que transmitimos los padres es fundamental para conformar la personalidad de los hijos. De la misma manera que es cierto que a veces los hijos van por otro camino, también es cierto que en épocas de crisis se echa mano de las raíces, de las creencias adormecidas, del ejemplo visto un dia y otro.
Hay quienes siguen la práctica tan cómoda del ¡yo no he sido! achacan la culpa del abandono de la práctica religiosa a la Iglesia y los sacerdotes. Afirman que la Iglesia debe adaptarse a los tiempos y auguran que si se hace así muchos volverán. El recurso a que hay que adaptarse a los tiempos para no cumplir algo es tan viejo como la humanidad, se trata de un recurso muy manido que debiera aburrir a quien tenga una mente medianamente despierta y objetiva.
La fe se ha transmitido durante siglos de padres a hijos, de generación en generación. Es un tema del que me gusta mucho hablar con mis hijos, formamos parte de una historia, no somos versos sueltos y de nosotros depende que a las futuras generaciones les llegue el mensaje.
Mi humilde consejo es que si queremos que nuestros hijos conozcan y quieran vivir nuestras creencias, las de nuestros mayores; primero debemos vivirlas nosotros y para eso nuestra fe debe ser la de personas adultas. Muchos se han quedado con la fe del dia en que recibieron la Primera Comunión y eso es tan absurdo como seguir llevando el traje de ese día. Hay que crecer, madurar, estudiar y luchar por ser fiel en lo cotidiano. La otra alternativa es seguir echando balones fuera y gritando ¡yo no he sido!.






























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